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¡AY MAMÁ!, LLEGÓ EL DÍA DE LA SANTA CRUZ

¡AY MAMÁ!, LLEGÓ EL DÍA DE LA SANTA CRUZ

Son famosos por sus piropeos a las muchachas que osan pasar por sus centros de trabajo.

Pero piropos como el clásico “Mamacita!… ¿te acompaño?”, no cabe en el manual de un verdadero maestro de la cuchara.

El verdadero albañil, aquel que se precie de serlo, dirá piropos tan ingeniosos y pelados como “Que bonita jaula… para mi pajarito…” o “Quien fuera loza, para mirarte la cosa…” o “¿Mamacita, trae toper?… porque yo le doy hasta para llevar…”

Hay otros más atrevidos: “Mija, ¿tu papá… ya está grande? (El que entendió, entendió) O “Que bonitas piernas, ¿a qué hora abren?”. O “Mamacita vamos hacer barbacoa, tu pones el hoyo y yo el animal…”.

Pero más allá de los piropos, que lanzan entre cucharazo y cucharazo, los albañiles gustan de ser llamados: “trabajadores de la construcción”. Y los hay desde los de chalanes, pasando por los de media cuchara, hasta los meros maistros, que se hablan de tú con los arquitectos.

Hay un día sagrado en la agenda laboral del albañil. Por supuesto es el Día de la Santa Cruz o 3 de Mayo. ¡Ese sí es un día grande! Y ya sea en pueblos o ciudades, o en cualquier lugar donde se realice una construcción, la fiesta se armará en grande.

En mi pueblo aún se puede escuchar los cohetes tronar a lo lejos, señal de que la pachanga está en su punto.

Antes, si es que los albañiles son católicos –la mayoría lo son y sí no, tampoco son ateos- se celebrará una misa. También, se colocará con  pompa y circunstancia la cruz, que casi siempre –quien sabe por qué- suele ser azul, con un ramo de flores a sus pies.

Una vez cumplimentado con los mandamientos divinos, habrá que darle gusto a la carne. El maistro, que viste cachucha de beisbolista roja, playera azul claro y pantalón beige, dará la luz verde para empezar el guateque.

¡“Ratita”, tráete el tambo con el hielo para echar las cheves!, ordena afectuoso. ¡Va!, dice “La Ratita” sonriendo eufórico –le falta un diente- y relamiéndose los hirsutos bigotes.

¡Pocas trancas!, ¡Ayúdale a “La Reyna” a traer las carnitas!, ¡Pero apúrale papá!

Se arma el convite. Las chelas corren mano a mano, boca a boca, gaznate a gaznate.

Las historias surgen. Las anécdotas. Las añoranzas. Unos terminan sollozando. Otros en pleito. Otro abrazados –cada quien sus gustos- pero lo bailado nadie se los quita.

Eso sí, al otro día viene la otra “cruz”, la más pesada, ¡esa crudita que no te la quita ni Dios padre!

Acerca del autor

Periodista desde 1996. Ha trabajado en diverso medios de comunicación, estatales y regionales. Actualmente es fundador y director de La Pasarela Noticias, en su versión digital e impresa

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