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CRUZ ROJA: UN DONATIVO BIEN VALE UNA MISA

CRUZ ROJA: UN DONATIVO BIEN VALE UNA MISA

Imaginemos la Francia de finales de 1500. Y a Enrique IV diciendo: “París, bien vale una misa”. Y vaya que lo valía. Todavía hay dudas de si lo dijo o no. Lo cierto es que si lo debió haber pensado, pues si quería ser Rey de Francia, debía abdicar de su protestantismo y abrazar la religión católica, cosa que hizo con singular entusiasmo.

Algo similar debieron haber pensado en la Cruz Roja, delegación Huauchinango, cuando se les ocurrió la gran idea (¿De quien habrá sido la ideota?) de invitar a todos los aspirantes, aspirantitos y aspirantotes a la presidencia de Huachi, para convertir la Colecta Anual, en toda una pasarela política.

Y si bien no estuvieron todos los que son, ni son todos los que estuvieron (faltaron Jorge Luis Fuentes e Isaac Martínez Amador, quien envió a un representante), la escena fue de lo más interesante, aunque a veces tomó tintes más bien cómicos.

Y es que ¿cómo no evitar sonreír, cuando en el presídium se encontraban a unos cuantos metros de su odio, Rafael Gutiérrez Alpizar –a quien le urge un curso exprés de oratoria- de sus rivales políticos, Gabriel Alvarado y Liliana Luna?

Y más aún: ¿cuándo a su derecha, pegadito, estaba la figura de Enrique “El Chato” Rodríguez, otro de los aspirantes?

En un debate no hubieran estado tan juntos.

Pero cuando aún no se acababa de asimilar el apocalíptico cuadro, vinieron los discursos. Gabriel Alvarado, con una sonrisa perene, miraba a Liliana Luna cuando hablaba de manera un tanto atropellada por el nerviosismo que la invadía.

Después de todo no siempre se tienen a los rivales en casa.

Después vino Emilio Valderrábano, presidente de la Cruz Roja, que más valía que lo hubiera hecho con mímica. De su discurso, solo se entendió el 50 por ciento. De hablar balbuceante y atropellado, empezó por equivocar el apellido de uno de los aspirantes. Llamó Enrique Gutiérrez a Enrique Rodríguez. Un socorrista lo hubiera hecho mejor.

Risas.

Después saltó al ruedo Rafael Gutiérrez. ¿Lo malo? Que tampoco se le entendió mucho. ¿Lo bueno? Que donó 25 mil pesos.

Aplausos forzados del presídium y del público, que no eran más que seguidores de Enrique Rodríguez, a quien lo ovacionaron cuando pasó al micrófono y de quien hay que decirlo, fue quien mejor se plantó para discursar. Lo malo es que solo regaló cuatro botes de pintura y tres brochas de Comex.

Ya encarrerados –pese a que no se encontraba porque había ido a México, según se explicó- se llamó al frente a Isaac Martínez Amador. En su lugar acudió Gibran, ex vocero de Acción Nacional.

Con actitud tímida, pasó al frente y dio las gracias. Y dijo que la Cruz Roja es esencial para todos. Y que que bueno que no la necesitemos pero que es mejor tenerla. Una vez dicho esto se despidió.

  • ¿Y el donativo?, urgió Emilio Valderrábano.

  • ¿De una vez?, contestó cabreado Gibran.

  • ¡Pussss!, dijo el presidente de la Cruz Roja echando la cabeza para atrás. ¡Pusss!

No cabe duda. Emilio Valderrábano no es Enrique IV. Pero un donativo bien vale una misa.

¡Faltaba más!

Acerca del autor

Periodista desde 1996. Ha trabajado en diverso medios de comunicación, estatales y regionales. Actualmente es fundador y director de La Pasarela Noticias, en su versión digital e impresa

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