EL TEATRO, UNA VENTANA SIN CORTINAS

Hace muchos, muchos años tuve entre mis manos un libro escrito por Johan Huizinga llamado “L´uomo Ludens”, en este se describe la relación  entre  sociedad y  juego. Cada acto de nuestra vida, según el autor, responde a patrones lúdicos, desde  un partido de futbol hasta la competencia por el dinero en  Wall Street. El juego se encuentra  latente en animales y hombres, como una segunda piel y sin embargo, seguimos negando su importancia comunicativa.

Lo mismo sucede con otra manifestación poco valorada, el teatro, que ha sido reducido a un espacio donde un grupo de actores representa una obra escrita o improvisada. Pero para sorpresa de muchos, el teatro se encuentra presente en cada uno de nosotros.A la hora de levantarnos de la cama se activan mecanismo de defensa y ataque que nos preparan para la relación con el entorno físico y social. Inmediatamente nos colocamos una máscara o rol distinto a lo que realmente somos. Así que cuando se unen en el juego cotidiano diversas máscaras y roles, el resultado es un gran espectáculo teatral. La simulación entonces, se convierte en moneda de cambio que privilegia a los mentirosos.

Michelle Ende en su libro “Momo” nos brinda algunas claves muy sencillas para desenmascarar a estos mentirosos: observar y escuchar. Cuando ponemos atención al comportamiento de estas personas su lenguaje corporal parece decirnos “estoy mintiendo, no me hagas caso” o “sí me agradas y tengo miedo de que me lastimen”.

La psicología, el derecho, la mercadotecnia, la docencia y muchas otras actividades profesionales y no profesionales utilizan elementos del teatro para su funcionamiento.

Así que amigos, cuando estén frente a un político que les promete transformar la pobreza en riqueza, lo malo en bueno, o que ustedes son como sus hermanos y hermanas. Hagan lo que Momo observen y escuchen no sólo lo que dice, sino el cómo lo dice. Y tal vez le suceda lo que al personaje que deseaba engañarla, salga gritando “soy un mentiroso, soy un mentiroso”.

El teatro es: una recreación mágica, apoyo en la educación, un reflejo de la realidad, un encuentro con los otros, una forma de celebración. Pero sobre todo, el teatro es un descubrimiento de nosotros mismos.

Hasta la próxima y que la dignidad los acompañe.