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ENCUENTRO BARRAGÁN-GABRIEL ALVARADO Y EL ARTE DE COMER SAPOS (Y NO HACER GESTOS)

ENCUENTRO BARRAGÁN-GABRIEL ALVARADO Y EL ARTE DE COMER SAPOS (Y NO HACER GESTOS)

El ambiente era tenso. Muy tenso. No era para menos, en escena (el mercado 5 de Mayo en Huauchinango) aparecían, uno con camisa vaquera morada a cuadros, otro con camisa casual blanca, Carlos Barragán y Gabriel Alvarado. No era para menos, tenían que saludarse, para morbo de los presentes. No era para menos, Barragán, el diputado, ha fustigado una y otra vez con el látigo de sus criticas al alcalde, acusándolo de que ha rechazado obras para el municipio.

Pero ahí estaban los dos. Frente a frente, bajando la mirada, pues ya no quedaba nada de qué hablar. Y sí. No hablaron, solo lo básico.

Y si el arte de la política es comer sapos –en mi pueblo le dicen de otra forma- y no hacer gestos. Hay quien le agrega de manera todavía más cruel: “y pedir más”; aquí se hacía más que tangible ese dicharajo.

Pero el objetivo se cumplió. Y los mercaderes, en voz de su representante, agradecieron –faltaba más- a ambos, al presidente y al diputado, que si bien saben de sus pleitos, es lo que menos les importa, pues el beneficio para ellos, parece no tener color.

El presidente explicó (Por cierto, el motivo de la disputa) que él quería que primero se habilitara el mercado 5 de Mayo, construido en tiempos de Carlos Martínez, pero que carece de servicios básicos. Pero que estaba bien, que se construyera primero el techado. Barragán fruncía el ceño. Rostro adusto. Atrás de él, atestiguaba Manuel Herrera, flamante dirigente del PRI municipal, como si se tratara de un acto partidista más.

Barragán por su parte, nervioso -después de todo estaba en tierra ajena- al tomar la palabra reconoció al alcalde su disposición para trabajar en conjunto. Y dijo que espera que se siga trabajando así. Faltaba más.

Tras los discursos, vinieron los saludos. Fríos, secos, distantes, por compromiso. Ambos llevaban porras –of course- ambos llevaban sus equipos y hasta ambos, llevaban a sus periodistas.

Al final, se echó a andar una maquina cortadora de concreto, con lo cual se iniciaba simbólicamente la obra, un techado de 1900 metros cuadrados que costó cuatro millones de pesos, que cubrirá del agua y del sol a usuarios y vendedores del multicitado mercado 5 de Mayo.

Gabriel fue guiado por un obrero, quien encendió la máquina. El edil tomó el mando, pero se le apagó. Se volvió a prender la máquina, pero se le volvió a pagar. Hubo una tercera vez, pero el presidente dijo que así ya estaba bien. Barragán, parado junto con Liliana Luna y regidores del Ayuntamiento todavía comentó cándidamente queriendo hacer platica: “Se ve fácil, verdá, pero no”. Y sonrió. Gabriel Alvarado le respondió también con una sonrisa. Quiso haberle mentado la madre. Pero mejor se fue a comer unos taquitos con los comerciantes acompañado de una sonriente y despampanante Liliana Luna.

Acerca del autor

Periodista desde 1996. Ha trabajado en diverso medios de comunicación, estatales y regionales. Actualmente es fundador y director de La Pasarela Noticias, en su versión digital e impresa

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