HA PARTIDO UNO DE LOS GRANDES… FILADELFO GAYOSSO RÍOS

Ha partido uno de los grandes de la sierra norte.

FILADELFO GAYOSSO RIOS.

Grande en el aspecto literario su libro MI PALABRA (A LA VERA DE TLACUILO) por cierto publicado por una prestigiada editorial PLAZA Y VALDEZ, le reconoce la calidad de su autoría.

 

libro2 libro1Presentado por cierto también en uno de los sitios más connotados de la literatura de Puebla -el paraninfo de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla- con ello le reconocieron su gran calidad intrinsica en el libro.

Grande en sus ideales. Luchó contra una serie de arbitrariedades -aunque la sinopsis que aparece en la internet no lo libra en su juicio cuando fue presidente municipal de su amada tierra Tlacuilotepec-.

Dentro de sus mismos ideales se trasladan a las lides sindicales en el Instituto Mexicano del café INMECAFE, donde fue el primer secretario General de la Sección número 7 del entonces SNTIMC. Su experiencia y su perseverancia le condujo también al Comité Ejecutivo Nacional de esta organización con sede en la ciudad de Xalapa.

Su lucha contra quienes distorsionaron los apostolados católicos le merecieron en el libro de referencia un apartado muy particular y develó los entuertos en los que se ven envueltos algunos curas que lejos de la supervisión de sus superiores “hacen” y “deshacen” de esta importante religión.

En la capital publicó artículos de gran calidad literaria en la revista MOMENTO, de los que afortunadamente conservó algunos números.

libro3En la región y antes de entrar en una etapa en la que ya las condiciones de salud no le permitieron seguir publicando lo hizo en LA PASARELA de Antonio Madrid

La cita de la internet de PLAZA Y VALDEZ…” Si por alguna seña habría que calificar el trabajo del escritor Filadelfo Gayosso, ésta tendría que ser la expresión de un lenguaje que ya no se cultiva en ninguno de nuestros escritores llamados de moda. Tal vez modificado por el cambio repentino de una sociedad rural a urbana. El lenguaje de Gayosso es un murmullo transparente, que lo emparienta con el estilo de Rulfo y Borges. En MI PALABRA A LA VERA DE TLACUILOTEPEC, su terruño, motivo de estudio. El libro cubre la visita que en 1646 hiciera a la región el entonces poderoso obispo de Puebla, Juan de Palafox y Mendoza, quien pernoctó durante dos noches en el pueblo. Es uno de los capítulos con el grado más alto de curiosidad intelectual. Tanto que fue una de las causas por las que el autor se aventuró a abrevar en el pasado reciente y no tan reciente, porque también averigua sobre la identidad de los primeros hombres que se establecieron en aquel lugar. Y si en la primera parte del libro hay una búsqueda en el pasado, no así en la segunda; donde la primera persona del singular del singular alcanza niveles de intolerancia moral en contra de quienes históricamente han abusado de la ignorancia y hasta de la buena voluntad de los débiles. El mismo Filadelfo Gayosso, en un tiempo presidente municipal, no escapa al juicio severo del autor. El libro tiene ribetes testimoniales, en ese sentido es también una confesión, y un testamento.

El testamento político y moral de una persona que nunca ha sabido, o nunca ha querido, o nunca ha podido vivir en la comodidad de los convencionalismos.

DEL TELESCOPIO:

Descanse en Paz el maestro FILA.