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¿SERÁ GALI OTRO ZAVALA?

¿SERÁ GALI OTRO ZAVALA?

Faltan solo unos días para que sea revelado quien será el que supla a Rafael Moreno Valle en la llamada mini gubernatura.

De acuerdo a las encuestas, será el candidato de la coalición, Sigamos Adelante, Tony Gali.

Es decir, su delfín.

Pero si “gobernador no pone gobernador”, como lo ha señalado Blanca Alcalá, la candidata tricolor, basada en la sabiduría popular, entonces será ella quien esté ocupando la silla de Casa Aguayo.

Y es que las encuestas nos jugaron una mala pasada en la elección donde Rafael Moreno Valle resultó triunfador. Marín, con todo el aparato de gobierno a su favor, hizo mover los hilos para que las encuestadoras, las prestigiadas y las que no, gritaran a los cuatro vientos que Zavala, sería el próximo gobernador.

Pero como “gobernador, no pone gobernador”, los resultados de las encuestas resultaron muy alejados de lo que arrojó la jornada electoral de aquel ya lejano domingo.

Hoy, sospechosamente parece repetirse la historia, con encuestas a favor del candidato oficial.

¿Será Gali otro Zavala?

Por lo demás, existe otra teoría: la de la negociación.

Y es que como es sabido, Rafael Moreno Valle tiene –al igual que Marín (favor de no reírse)- aspiraciones presidenciales. Ello, desde luego, cambia el escenario radicalmente.

Esta teoría –la de la negociación- supondría que la elección ya está negociada: Gali a la mini gubernatura, y el PRI se llevaría la próxima, la de seis años.

En este caso, Blanca habría sido sacrificada para simular una campaña ganadora, cuando en realidad su destino es la derrota.

Hay que recordar que Blanquita, más que candidata de oposición, parecía predicadora, muy alejada del discurso combativo que todos pensamos que enarbolaría desde el primer día de campaña.

Es más, como dijera algún viejo político. El problema es que al candidato ni le avisan, simplemente dejan de apoyarlo.

Esta tesis toma fuerza si tomamos en cuenta que Blanquita, pareció haberse quedado sola en su lucha contra el huésped de Casa Aguayo. Un tímido respaldo de Manlio Fabio Beltrones, dirigente nacional del PRI, es todo lo que recibió.

Pero de recursos nada.

Apenas un priísta serrano, se quejaba que en las casas de campaña no había ni propaganda.

La fuerza del Estado federal, encabezado por el primer priista, Enrique Peña Nieto, nada más no apareció. Cosa distinta ocurrió con Veracruz, donde el escándalo por la fortuna de Miguel Ángel Yunes ocupó espacios destacados en los noticiarios estelares de Televisa.

En Puebla, el candidato del PAN fue un hombre de bien para la mayoría de los medios nacionales, incluyendo el Canal de las Estrellas, que lo más que exhibió fue un reportaje donde se habla de la riqueza excesiva del candidato oficial. Rafael Moreno Valle, no fue tocado ni con el pétalo de una crítica.

Un tercer escenario, versa sobre el voto de castigo.

Y es que para nadie es un secreto que en Puebla, Rafael Moreno Valle gobernó con mano dura. Excesivamente dura. ¿Cómo olvidar cuando a los directores de los colegios de Bachilleres del Estado, -afines al PRI- fueron desalojados con la fuerza pública?, ¿Cómo olvidar cuando los registros civiles fueron arrebatados a las juntas auxiliares?, ¿Cómo olvidar el caso Chalchiuapan? Donde por cierto Televisa, incluso la venerada Aristegui guardaron un silencio oprobioso. ¿Cómo olvidar los presos políticos, mismos que fueron detenidos hasta en las iglesias?, ¿Cómo olvidar el autoritarismo que ejerció Moreno Valle contra el Congreso, el PAN, el PRI, el PRD, la iglesia, la BUAP, los medios de comunicación y muchos, pero muchos más etcétera?

En ese escenario, Blanca Alcalá obtendría el triunfo no por ser una buena candidata, sino precisamente por el voto de castigo hacia el actual mandatario.

No hay que olvidar que a pesar de que las multicitadas encuestas señalan como ganador a Gali, el porcentaje de los indecisos que muestran la mayoría de las encuestas, fluctúa entre el 20 y 33 por ciento.

¿Y si estos fueran gente que no quiere decir que su voto será para Alcalá por el temor hacia el morenovallismo?

Después de todo, los mítines de Alcalá se caracterizaron por ser desnutridos, porque la mayoría de la gente no quiere acudir, por temor a perder a represalias.

En conclusión: ¿Será Gali, el nuevo Zavala de esta elección?

Estamos a días de saberlo.

Acerca del autor

Periodista desde 1996. Ha trabajado en diverso medios de comunicación, estatales y regionales. Actualmente es fundador y director de La Pasarela Noticias, en su versión digital e impresa

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